Senda Urbana
del Riu Serpis

senda turquesa

Punto de salida y llegada: Parc Joan Fuster

Distancia: 15,5 km.

Tiempo estimado: 1 hora y 5 min.

Desnivel máximo: 4,6 m.

Dificultad técnica: Fácil.

Ruta circularApto para niñosMonumento históricoZona de picnicIglesia
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Como llegar:

UrbanetL’Urbanet. Línea 3. Parada Centro Social de Corea. Frecuencia de paso: 30 min.

La MarinaLa Marina. Línea 2. Parada Av/ del Grau-Polideportivo. Frecuencia de paso: 15 min.

Safor-BiciSafor-Bici. Estación más próxima: Parc Joan Fuster.

Trazado de la ruta:

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La Senda transcurre por la ribera del río Serpis a su paso por Gandia. Dos caminos de tierra adaptados a los peatones que recorren la orilla del río para descubrir este espacio natural y su influencia en la configuración histórica de la ciudad.

El río Serpis, también llamado río Blanco o río de Alcoy, nace entre el Carrascal de la Font Roja y la Sierra de Mariola, con una longitud de 74,5 km desemboca finalmente en Gandia (Senda Azul). En su tramo por la ciudad, el barranco circula canalizado por los bordes, aunque el cauce es natural. En el año 2011 finalizó la restauración ambiental del espacio natural del Serpis en Gandia, con la construcción de un paseo para integrar el río en la ciudad, la repoblación con especies autóctonas, la limpieza de residuos y la integración ambiental de muros, motas y cauce de aguas bajas.

 Parque Joan Fuster

La Senda se inicia en el Parc Joan Fuster donde encontramos una curiosa palmera de ocho brazos trasplantada aquí hace unos años pero que durante mucho tiempo estuvo ubicada frente al Ayuntamiento de Gandia. El trayecto pasa por delante de l’Alqueria Laborde, actual sede del Consell dels Joves de Gandia.

Caminamos hacia el río, bajando por la rampa que hay junto al CAI Sant Francesc para comenzar el paseo aguas arriba. Más adelante, sorprende una zona de descanso con un curioso umbráculo construido con materiales de bioconstrucción, cañas y barro, materiales primarios propios del lugar, durante la jornada del día del Árbol del 2016.

Actualmente, el río se encuentra canalizado de forma artificial para garantizar un caudal mínimo de agua permanente, un caudal ecológico necesario para la conservación de la biodiversidad de este frágil espacio natural.

 Puente del antiguo Camino de la vía

Continuando por la orilla del río, el sendero pasa por debajo del puente de la antigua línea férrea Carcaixent-Dénia a su paso por Gandia, hoy en día convertido en un carril bici que enlaza Gandia con Oliva, ejemplo de la reutilización de estas vías ferroviarias en vías verdes.

La vía verde de La Safor Gandia-Oliva es otro paseo muy recomendable para hacer a pie o en bici, se trata de un recorrido lineal con una distancia aproximada de 8 km por trayecto.

 Antiguo recinto amurallado de Gandia

Dejamos a la derecha unos almendros y distinguimos, adosadas al muro, unas plantas que crecen en las grietas de la muralla, las alcaparras, muy apreciadas por su uso gastronómico.

Más adelante, después del puente de la Avenida de Alicante o Pont Nou d’Oliva, el lienzo del antiguo recinto amurallado que protegía la ciudad de Gandia se alza junto al camino. Los restos de muros que aún permanecen, como testimonio vivo de la historia de la ciudad, rodeaban el núcleo primitivo, denominado la Vila, a comienzos del siglo XIV.

La Senda transcurre en este tramo junto a los muros que protegían el huerto, el templo gótico y el claustro del convento de clausura de Santa Clara, aún en funcionamiento. Una rampa permite aproximarse a la muralla para observar una torre redonda y una puerta cerrada donde antiguamente se situaba la llamada Porta de la Mar, uno de los portales más antiguos de la villa.

El camino sigue adelante y pasa detrás de las murallas que cierran el antiguo Hospital de San Marcos, junto a la torre redonda, una institución medieval para pobres y peregrinos que mantuvo su actividad durante más de 600 años, desde el siglo XIV hasta 1973. Actualmente alberga el MAGa, Museo Arqueológico de Gandia.

El tramo de murallas finaliza dejando paso a los muros del antiguo convento y actual colegio Carmelitas, en este punto el suelo de tierra del camino se convierte en una pasarela que permite continuar el camino bajo la sombra de los grandes árboles del jardín del Palacio Ducal donde la senda permite acceder al centro de la ciudad por una suave rampa con algún escalón.

 Puente Viejo de Oliva

De nuevo en el camino, la Senda continúa paralela al río hasta llegar al Pont Vell d’Oliva, el más antiguo de los siete puentes que atraviesan el río Serpis y recientemente habilitado como puente para peatones. En este punto se puede elegir entre continuar recto hasta llegar a la ermita de Martorell y enlazar con la Senda Amarilla, o cruzar el Puente Viejo y continuar la Senda Turquesa del río.

Este puente comunicaba la ciudad con los pueblos del sur y fue construido en el año 1310 en estilo gótico, de piedra caliza y con seis ojos semicirculares, de los que sólo se ven claramente cuatro. El puente daba y da acceso al barrio del Raval donde evocadores nombres de las actuales calles rememoran antiguos gremios medievales, artesanos que establecieron sus talleres en las calles Obradors (actual Canónigo Noguera), Algepseria, Forn o Pellers.

 La Pasarela

Si cruzan el puente, la Senda del río transcurre ahora por el borde derecho, en sentido contrario al tramo inicial, y pasa bajo la Passarel·la, una moderna estructura metálica de acero de formas rectilíneas que se sustenta únicamente por dos pilares de hormigón pegados a los bordes para dejar el cauce del río sin obstáculos en prevención de grandes avenidas. Esta pasarela peatonal comunica el Paseo Germanías con el parque del Este y el parque de Ausiàs March, uno de los pulmones verdes de la ciudad.

Desde aquí, se aprecia una magnífica vista de la silueta de la ciudad antigua, donde destaca el campanario de la iglesia de San José del Raval y el de la Colegiata de Santa María, así como el majestuoso edificio del Palacio Ducal, íntimamente ligado al linaje de los gandienses más universales, la familia de los Borja.

 Margen derecho del Serpis

La Senda continúa con buenas vistas sobre el lecho del río, frontera natural que separa la ciudad de los arrabales del sur, y que la mayor parte del año permanece seco. Pasamos bajo los puentes hasta cruzar el puente del Carrefour, el más moderno. Ahora el paseo nos ofrece el tramo más salvaje del lecho del río, un enorme cañamelar, un auténtico bosque de caña que sirve de escondite para numerosas aves y reptiles. Volvemos al puente del Carrefour donde damos por finalizada esta interesante ruta fluvial desconocida para muchos ciudadanos de Gandia.

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