Senda Urbana de
Venecia y el Grao 

senda azul

Punto de salida y llegada:
Parc de l´Oller

Distancia: 4,6 km.

Tiempo estimado: 1 hora.

Desnivel maximo: 6,8 m.

Dificultad tecnica: Fácil.

senda blava senda blava
Els tingals de nit Els tingals de nit
Els tingals Els tingals
Esglèsia Sant Nicolau Esglèsia Sant Nicolau
Festes de la Mare de Déu del Carme Festes de la Mare de Déu del Carme
Antiga via ferrocarril Antiga via ferrocarril
Vies del ferrocarril Vies del ferrocarril
Centre Social Marcel.lí-Pérez Centre Social Marcel.lí-Pérez
Centre Social Marcel.lí-Pérez Centre Social Marcel.lí-Pérez
venecia venecia

Como Llegar:

icono marina gandienseLa Marina. Linea 2. Parada Carretera del Grao. Frecuencia de paso: 15 min.

bicicletaSafor-Bici. Estación más cercana: Plaça la Marina.

Trazado de la ruta:

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La Senda Azul nos muestra la importancia que el mar y el río, con todos los elementos vivos que le rodean, tienen en nuestras vidas. La ruta comienza en el Grao de Gandia con dirección a la desembocadura del río Serpis, un entorno de gran valor ecológico que actúa de zona de transición entre el agua dulce y salada, entre el ecosistema terrestre y el marino, donde la diversidad de flora y fauna existente, junto a la actividad pesquera que predomina, armonizan el conjunto con la esencia del olor a mar.

Empezamos nuestra senda desde el parc de l’Oller situado ante el colegio Mª Ángeles Suárez de Calderón , que lleva el nombre de la mujer de un “grauer” de adopción, el presidente del CF Atlético de Madrid, Don Vicente Calderón, un gran promotor del turismo en Gandia durante los años 50-60, destino al que venía cada año en verano. Nos dirigimos hacia el barrio de pescadores y de veraneo conocido como Barrio de Venecia por la Avenida del Puerto hasta la Ronda de Venecia.

  Barrio de Venecia

La ronda bordea este popular barrio pero el itinerario no entra en él. Se debe girar a la derecha pero, antes de continuar, resulta curioso conocer que el barrio está formado por un conjunto de casas de planta baja y pequeños terrenos colindantes que surgieron en los años 60 sin ninguna planificación urbanística previa, de ahí la aspecto de barrio popular.

La barriada se encuentra situada en la desembocadura del río Serpis, en un terreno bajo el nivel del mar, por lo que, cuando llegan las lluvias torrenciales en otoño, la zona se inunda muy fácilmente y convierte sus calles en canales de agua como los de la famosa ciudad italiana.

 Camino de la Desembocadura del Río Serpis

Una vez llegamos borde río, justo en la desembocadura, el entorno invita a dar un paseo relajado hasta el inicio del camino que se nos abre a la derecha. Este tramo al borde del río nos permitirá divisar algunas de las aves de humedales en un discreto mirador, escondite perfecto para poder conocer más de cerca las diferentes especies que habitan, como el ánade real (Anas platyrhynchos), la focha común (Fulica atra) y la polla de agua (Gallinula chloropus) que podemos encontrar en los lugares más tranquilos del río.

La regulación del río Serpis por el pantano de Beniarrés y las extracciones de aguas para el riego, hacen que la mayor parte del año el agua no alcance la desembocadura.

La senda que bordea el río nos permite llegar desde el mar hasta la carretera de Daimús o CV-670 y volver, sobre nuestros pasos atrás, por el mismo camino. Durante la vuelta podemos prestar atención a algunas casonas rurales o alquerías diseminadas por el paisaje (Alquería del Gall, de les Boles, Els Peiró), viviendas de un pasado, no muy lejano, que nos recuerdan la importancia que en su tiempo tuvo la actividad agraria en la comarca. Durante el recorrido disfrutaremos de la sombra de los árboles del bosque de ribera y de las vistas sobre la serranía, hasta llegar al magnífico mirador de la escollera al final de este paseo, desde el que se divisan unas magníficas vistas del mar Mediterráneo y de la desembocadura del río Serpis. Este punto invita a respirar hondo y sentir el fresco olor a salitre, escuchar las aves marinas que nos saludan y dejarse llevar por el encanto de este escondido paraíso.

Volvemos a tierra firme cruzando una pequeña dehesa, donde podemos observar como la flora es moldeada por los elementos de la naturaleza, es curiosa la imagen de los pinos medio tumbados por la fuerza del viento, ejemplo de la adaptación de las plantas al medio.

Llegamos a la Plaça dels Joncs y continuamos el camino hacia la derecha por un tramo recto de la Ronda de Venecia hasta la playa.

 Antigua Estación Ferroviaria

Avanzamos por la Ronda de Venecia protegidos por el muro que nos separa de las naves portuarias hasta la calle Levante por la que giramos a la derecha para llegar a una antigua estación ferroviaria y unos raíles en desuso que nos recuerdan la importancia que este medio de transporte tuvo para el desarrollo económico de la ciudad. La línea Alcoy – Gandía fue un eje de prosperidad que hermanó ambas ciudades valencianas y las introdujo de lleno en el siglo XX.

La necesidad de suministrar carbón y materias primas (tintes, algodón, etc.) en la industria textil alcoyana y de abrir una conexión portuaria hacia el exterior, dado la orografía de la ciudad de Alcoy, crearon la línea férrea Alcoy – Gandía, un medio de transporte eficiente para importar materias primas y exportar los productos de la industria textil alcoyana. El último viaje del denominado tren “xitxarra” se realizó el 15 de abril de 1969.

 Muelle Pesquero

Por en medio del jardín de la antigua estación ferroviaria bajaremos unas escaleras hasta el muelle, en el que nos encontraremos los emblemáticos edificios de los Tinglados, la lonja o la vanguardista iglesia de St. Nicolau de Bari. Quizás el intenso olor a pescado nos abra el apetito y nos apetezca hacernos un arroz o una fideuá, plato típico de la gastronomía gandiense, en alguno de los numerosos restaurantes del puerto.

Al final del muelle se ubican los tinglados, 12 idénticas e imponentes naves, originariamente propiedad de la empresa inglesa «Alcoy Harbour Company Limited» concesionaria del puerto de Gandia, construidas en 1908 para cubrir la necesidad de embarcar en el puerto la naranja que se exportaba. En 1931 se añadieron 3 más y una torreta de 19 m de altura con relojes a los 4 lados, que se ha convertido en el emblema del puerto de Gandia.

Actualmente, muchas de las naves están en desuso y otras se destinan a otros usos como para almacenar bobinas de papel o espacio de investigación gestionado por la Universidad Politécnica de València.

En el muelle se sitúa también la Lonja de Gandia, donde se realiza la subasta de pescado. Se trata de un espacio polivalente que sirve de lugar de encuentro entre pescadores y distribuidores de pescado al por mayor, así como de reunión para la cofradía de trabajadores y trabajadoras de las artes de la pesca. La flota pesquera del puerto de Gandia actualmente está compuesta por 76 embarcaciones que practican diferentes artes de pesca como son el arrastre, las artes menores y el palangre.

 

 Iglesia de Sant Nicolau

La iglesia, dedicada a Sant Nicolau de Bari, es el edificio religioso más importante de arquitectura moderna de Gandia. Una estructura de hormigón pretensado que con la combinación con el hierro y el cristal, le dan al edificio un aspecto ligero e innovador.

El conjunto parroquial está compuesto por la iglesia, la casa abadía y el claustro con un campanario exento. En el interior se encuentra la estatua de la Mare de Déu Blanqueta, patrona del Grao y de los marineros.

 Barrio Marítimo del Grao de Gandia

La tradición pesquera de este núcleo urbano data de la época romana. La pesca, la preparación de los productos para embarcar y el cultivo de las tierras próximas, transformó el asentamiento romano primitivo del grao y favoreció el crecimiento en los siglos XVIII y XIX.

El barranco de Sant Nicolau siempre ha hecho de barrera natural entre los dos sectores del Grao, hasta que se construyó un puente que une ambas partes que consolidó el núcleo urbano actual.

Cruzamos el puente en dirección a la Plaza de la Marina y el parque de Marcel·lí Pérez, un heroico alcalde que oponerse a la dictadura franquista, se llega por la calle de la Goleta en el parque de l’Oller, punto de inicio de esta senda circular.

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