Senda Urbana del Castell de Bairén

Senda Morada

Punto de salida y llegada: Parc de l’Alqueria Nova (Parc de San Pere)

Distancia: 2,5 km.

Tiempo estimado: 2 horas.

Desnivel máximo: 95,2 m.

Dificultat técnica: Moderada.

castell de bairen castell de bairen
porta del castell de Bairen porta del castell de Bairen

Como llegar:

L’Urbanet. Linea 3. Parada Joan Martorell.
Frecuencia de paso: 30 min.

La Marina. Línea 3 (Renfe- Centro de menores de Beniopa).Parada Joan Martorell.  Frecuencia de paso: 15 min.

Safor-bici. Estación más próxima: Hospital.

Trazado de la ruta:

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La Senda Morada, la del color emblema de Gandia, es un recorrido lineal que empieza en el popular Parc de l’Alquería Nova, un primer tramo urbano que continúa por caminos rurales atravesando pequeñas zonas de arboleda, hábitat de fauna mediterránea, hasta llegar a un sendero pedregoso que conduce al Castillo de Bairén situado en la cima de la colina de SantJoan.

Una vez arriba nos encontramos en un mirador natural con unas panorámicas espectaculares de la ciudad de Gandia, el marjal y el mar Mediterráneo hasta adivinar el cabo de Cullera el norte, y la cima del Montgó hacia el sur.

Parc de l’Alqueria Nova

Empezamos la ruta desde el parque urbano más peculiar de la ciudad, conocido como Parc de Sant Pere, pensado, y diseñado al estilo de los jardines ingleses.
Un parque muy popular, donde varias generaciones de gandienses han jugado en su infancia.
Podremos apreciar sus alamedas de plátanos y pinos blancos y un estanque de nenúfares en el centro.

Mención especial tiene su interesante biodiversidad de fauna, con especies protegidas de aves y anfibios que encuentran refugio entre los muros del parque.
Saliendo por la calle Nou d’Octubre seguimos el itinerario hacia un pequeño jardín situado junto al colegio Joan Martorell, desde el que ya se contempla la silueta del antiguo pueblo de Beniopa.

Beniopa

Actualmente, aunque el pueblo está integrado dentro de la trama urbana de la ciudad, aún conserva y mantiene su sabor de pueblo mediterráneo valenciano. Resaltan el esbelto campanario y la típica cúpula, de media naranja y teja azul, de la iglesia neoclásica de Santa
María Magdalena.
Cruzamos el puente sobre el barranco, llamado del Barranc de Beniopa a su paso por la ciudad, que separa el antiguo pueblo de la ciudad de Gandia, y bordeamos la población hacia la Banyosa.

 

 Finca de la Banyosa

Fuera del núcleo urbano, un camino rural nos adentra, entre campos de naranjos, en la Finca de la Banyosa, una antigua alquería con dos motores de riego.
Antes de pasar por debajo de la carretera, vemos un camino a mano derecha que lleva hasta un antiguo polvorín, a la vez que descubrimos la imponente silueta de la chimenea de la Banyosa, el único vestigio que queda de una antigua fábrica de guano, protegida como BRL
(Bien de Relevancia Local) .
Avanzamos por la senda, ahora en paralelo a la circunvalación y cruzamos un pequeño bosque de pino blanco con el sotobosque típico del mediterráneo donde, con suerte, podremos descubrir la fauna que lo habita.

 

 Pla Xiquet

Al pasar por el antiguo Campo de fútbol, ​​se abre un sendero a la izquierda que conduce al Plan Xiquet, una curiosa elevación plana del terreno llamada poljé producida por la erosión cárstica.

Los poljés funcionan como valles endorreicas, es decir, que las aguas de los barrancos no salen de la depresión, sino que son filtradas de forma subterránea.

La evacuación del agua se realiza a través de simas.
En el sector meridional del Macizo del Montduber se extienden dos pequeños poljes: el Pla Gran (220 m) y el Pla de Xiquet (70 m). Las aguas que se recogen en ellos llegan filtradas hasta el Ullal Fosc (Senda Verda).

 

 Antigua Finca Rausell

Una vez sobrepasadas las instalaciones de la perrera municipal, se llega al final de la finca y en este punto, un cruce de caminos, descubrimos un rincón muy especial que respira espiritualidad popular, la Cueva de Devoción Mariana, ubicada en parte de los muros que pertenecían a la Finca Rausell, un lugar íntimo, con detalles peculiares, que sorprenden a los caminantes y que no deja indiferente a nadie.

La familia Rausell formaba parte de la burguesía de Gandia, es conocida porque Josep Rausell fue alcalde de la ciudad y en el siglo XIX donó parte de su terrenos a la ciudad para ubicar un mercado y favorecer el ensanche de la ciudad. El alcalde solo impuso una condición: que el árbol plantado en el solar permaneciera en el lugar, y en caso de que el consistorio incumpliera esta promesa, los terrenos de la plaza municipal habrían de devolverse a la familia Rausell. Cuando el árbol murió, se realizó una escultura que conserva el tronco y homenajea al donante. Este peculiar árbol puede visitarse en la Plaza del Prado de la ciudad.

 

La ruta prosigue y ya se divisa la majestuosa silueta del Castillo de Bairén sobre una colina calcárea. Antes de llegar al inicio de la senda de subida, a mano derecha, hay un gran hueco en la pared producido por una antigua explotación de una cantera que acoge gran cantidad de una de las plantas más abundantes de la zona: la chumbera.

Las piedras extraídas de esta cantera fueron utilizadas para la construcción de la escollera del puerto de Gandia, a finales del siglo XIX, y eran transportadas hasta el Grao con carros.

 

 Colina de San Joan

Un sinuoso sendero sube al Castillo, ubicado en la colina de Sant Joan (108 m) que pertenece a la Serra Falconera. Una cuesta en forma de zig zag que, en la parte baja, nos deja contemplar una curiosa brecha en la roca utilizada para curar el ganado perteneciente a diferentes habitantes del pueblo de Beniopa.
Durante todo el trayecto de subida, la vegetación que crece en el entorno muestra algunos endemismos botánicos además de un riquísimo abanico de plantas y arbustos, como el romero y el Margalló, entre las especies presentes destaca, por su curiosa introducción, un peculiar árbol llamado Garrofer Pudent o del Moro.
Ya en la cima de la colina, la panorámica sobre el término es espectacular, la ciudad de Gandia, el marjal y el mar Mediterráneo, desde el cabo de Cullera al norte hasta la cima del Montgó
hacia el sur.
Un arco de medio punto da acceso a la fortaleza por el que se accede a un espacio cercado por gruesos muros defensivos donde viven especies vegetales de interés, como un lentisco centenario.

 Castell de Bairén

En el interior del recinto fortificado, las piedras hablan de hitos históricos y son testimonio del paso del tiempo.

Aún son visibles partes de la estructura de la fortaleza de época musulmana (s. X-XI) como las murallas, algunos restos del sistema defensivo exterior de la barbacana y el aljibe interior.

De la época cristiana es la construcción de la Ermita de Sant Joan que da nombre a la colina y también al Castillo.

 
 

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